Preikestolen
Llegaba el día mas esperado del viaje, la subida a Preikestolen, y tras una buena caminata el esfuerzo quedó ampliamente recompensado. Una de las vistas más impresionantes que he visto a lo largo de mis viajes.

Subida al Preikestolen

La distancia del recorrido son 3,8 kilómetros que parecen pocos pero debido a los desniveles que hay en toda la ruta hacen que el camino no sea lo más cómodo posible.

Es importante buscar un día que el tiempo sea favorable y sobre todo que no haya lluvia porque sino el camino se convierte en bastante exigente.

Tras pasar el primer tramo el paisaje empieza a mejorar y se ven unas vistas magníficas.

Tras hora y media de subida a un ritmo normal ya solo queda la parte final para la recompensa.

El esfuerzo del recorrido merecerá la pena en cuanto veas el Lysefjord, la primera vista te deja con la boca abierta y entiendes por qué había que hacer el esfuerzo de subir.


Y lo encontramos, la mejor vista no se obtiene desde la roca, si se hace un último esfuerzo se puede subir unos metros por encima y obtener una de las mejores vistas que he tenido nunca.

Esta zona es mucho mas tranquila y con menos gente y en 10 minutos se llega sin problema.

La bajada sin parar y a pesar de la cantidad de las personas que subían nos llevó algo más de una hora, pero mucho mejor que la subida.

El día comenzaba con un buen madrugón para poder llegar de los primeros a este magnífico sitio.

Cogimos el coche y fuimos hasta Lauvvik para coger el ferry que cruza a Oanes que cuesta 34 NOK para los vehículos pequeños.

Tras una hora y media de trayecto llegamos al parking del Preikestolen y comenzaba nuestra subida.

Nada mas empezar la subida se encuentra una de las tres partes más exigentes del recorrido con una subida de 500 metros que hay que tomarse con calma porque sino el camino puede hacerse muy pesado. El recorrido esta marcado con T de color rojo y debido a la gran cantidad de gente que lo hace es muy fácil seguir el camino sin perderse. 

Una vez llegados a la roca, aprovechamos para sacar unas fotos en la esquina donde se forma una fila para ir tomando las fotos.

Recomiendo llegar pronto porque a la hora que yo llegué eramos muy poca gente pero a la hora de comer habían muchísimas personas y no se disfruta igual de este maravilloso sitio. Después de la ascensión buscamos un sitio mas tranquilo para disfrutar de las vistas.